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A Caridade e a Justiça Social

"Mal vamos si nos acostumbramos a la caridad y no a la justicia."


Sempre digo que reclamamos das coisas erradas. Por exemplo: montar uma manifestação para pedir "paz" no Rio de Janeiro, é como ir para a rua pedir que as pessoas "votem consciente" num país de ignorantes. Como uma sociedade pode votar consciente se não tem acesso à educação? Como podemos pedir "Paz", assim, sem mais nem menos, se os policiais estão mal formados, mal pagados, mal educados, trabalham sem infra-estrutura e não têm o apoio de ninguém?

Nos assombramos com o Furacão Sandy nos Estados Unidos e ignoramos nossas próprias mazelas. Mentimos para nós mesmos e viramos a cara para a nossa realidade quando centenas - ou milhares - de pessoas morrem por causa das chuvas no nosso país. E não se trata de um furacão.... é sempre igual: no Brasil não pode nem chover. Se chove, morre gente.

Na minha cidade, Curitiba, cada chuva forte derruba árvores que fecham ruas, amassam carros, deixam casas sem eletricidade. Reclamamos, publicamos fotos no Facebook, lemos as repetitivas reportagens na Gazeta do Povo. Mas ninguém fala sobre as casas alagadas ou sobre as pessoas que perderam tudo, inclusive seus familiares, nos bairros afastados. Não nos importa a periferia, nem os pobres que morrem nos bairros suburbanos.

Essas criaturas da periferia só nos importam quando entram em nossos centros comerciais com suas roupas de mau gosto e seus perfumes de 15 reais. "O quê esta gente feia está fazendo aqui no nosso shopping?", nos perguntamos. "Deixem-nos em paz aqui no nosso aquário, na nossa bolha de vidro, comprando sapatos e colônias caras, que vocês nunca poderão ter."

Olhamos feio, viramos a cara, temos medo. Feios e pobres que matariam por um iPad... E nós, civilizados que somos, só pedimos PAZ.

Ligamos a TV e vemos a Regina Duarte e o Joãozinho 30 de mãos dadas e camiseta branca andando com uma bandeira, flores e velas, pela avenida de Copacabana, baixo o Cristo Redentor, pedindo PAZ. Vão acompanhados de milhares de pessoas. Cidadãos conscientes, votantes, artistas.. uma elite intelectual de primeira, que "luta pelo povo". Só que não.

Os brasileiros não vão pra rua pedir educação, pagamento digno para os professores, infra-estrutura nas escolas, salário decente para os policiais, nem hospitais públicos que funcionem bem com o dinheiro dos impostsos que pagamos. Dane-se o transporte público e seus usuários, os ciclistas e os pedestes. Que se ferrem e morram - os pobres e feios, que são os únicos que dependem dos serviços do Estado. Enquanto pudermos comprar carros novos, só o preço da gasolina nos importará. O preço da gasolina que sobe injustamente e nos transforma em vítimas de um sistema que nós mesmos criamos.
Mas deixa chover em Petrópolis! Deixa alagar tudo em SC! Deixa uma família "humilde" ir no Luciano Hulk pra ver quem não chora, quem não manda roupa e cesta básica pra ajudar... Quem não vai no Cotolengo dar uma mão no bingo? Todo mundo. Todo mundo faz caridade porque ninguém quer se sentir culpado. Afinal, os culpados são só os políticos, não é? Corruptos! Cadeia neles! - repetimos nos nossos discursos infames, na mesa dos bares, ou - mais recentemente - usando a internet.

Nós e nossa sociedade, a elite, os intelectuais, os que estudamos e nos preparamos pra sacar este país pra frente, só queremos paz. Até doamos nossa roupa usada e alguns kilos de alimentos para entrar em shows de rock de 700 reais. Mas que não venham nos falar dos outros, da justiça para as pessoas que estão do outro lado do muro e que só querem viver da teta do governo, sem saber nem escrever seu nome direito.

Por justiça a gente briga sim, mas pela nossa, pra quem está no mesmo patamar que a gente. E às vezes até pela dignidade dos mendigos... mas só se eles forem brancos, loiros, altos e de olhos claros. Lembram daquele mendigo-muso que apareceu na internet? Até na Espanha saiu a cara dele... Tem algumas coisas que não mudam de um país para outro... Mas pelo menos aqui, o povo vai para rua, pedindo pelo bem estar que é direito de todos.


Texto inspirado em uma coluna lida esta manhã no jornal El País.


Por Caridad

Cómo no te va a partir el corazón esa pobre mujer que acude a la tele pidiendo asistencia para un hijo enfermo; cómo no va a provocar compasión quien cuenta a cámara que no trabaja desde hace años, tantos, que ya se le pasó la edad de resultar atractivo a una empresa; cómo no conmoverse si a un programa acude toda una familia que muestra su desgracia como un último recurso de salvación antes de que todo se derrumbe definitivamente. Tras una primera reacción de empatía y comprensión, hay una segunda, de rabia, no relacionada con los que movidos por una situación angustiosa acuden donde sea, sino con los que supuestamente animados por la bondad les empujan a convertirse en protagonistas de espacios televisivos cuyo objetivo es mostrar la cara de la desgracia.
Los entrevistados suelen mostrarse tímidos al principio, pero el conductor del programa se las apaña para ir hurgando en la herida hasta que se derrumban y lloran, a veces delante de una criaturilla de cinco o seis años que, con la seriedad propia de los niños que presencian a diario cómo sus padres sufren, se arrima aún más a ellos para aliviar su dolor. Es entonces cuando el entrevistador anuncia que hay una llamada, la llamada de alguien que está dispuesto a socorrer al hambriento, ofrecer trabajo al parado o un tratamiento al hijo enfermo. Llegados a este punto, los pobres desgraciados lloran aún más, el público aplaude conmovido esas lágrimas y este cuento navideño de Andersen acaba con un final feliz. El presentador añade, "ya nos gustaría hacer esto por todo el mundo".
Mal vamos si nos acostumbramos a la caridad y no a la justicia. La solidaridad, lo saben los voluntarios, es un parche. Los parados quieren trabajar; los enfermos, ser atendidos; los sincasa, un techo. Pero no gracias a la piedad de los desconocidos, sino porque tienen derecho. Lo tienen.

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El regreso de Daisy

Que bom é encontrar pessoas que pensam como você e sabem como explicá-lo melhor.
Um copy + paste de um artigo, publicado no El País, por Carla Guimarães - uma escritora baiana muito madrilenha que conheci em uma cafeteria da rua Fuencarral.


El regreso de Daisy

Se fue de Brasil por la falta de oportunidades. En España empieza a pasar lo mismo


Hace un par de meses mi amiga Daisy tuvo una cita muy importante. Como si de un truco de magia se tratara, entró en el registro de la Calle Pradillo de Madrid como brasileña y salió como española. ¡Tachaaaan! Parece fácil, pero es un truco muy complicado. Fueron demasiados los años de espera para tener los mismos derechos que un ciudadano que nació aquí, a pesar de tener, desde hace mucho, las mismas responsabilidades. Minutos después de jurar fidelidad al Rey y a la Constitución, mientras miraba el noticiero de la tele tomándose un café en un bar cerca del registro, Daisy se percató de algo que la dejó sin palabras.
Cuando llegó a Madrid, fueron muchas las cosas que llamaron la atención de Daisy: la manera como la gente hablaba, muy alto y de forma muy directa, lo mucho que fumaban, hasta en los ascensores y en el metro, lo fuerte que sabía el café, incluso si lo pedías con leche, la inmensa cantidad de bares, casi todos con el suelo repleto de servilletas, huesos de aceitunas y colillas, y lo tímidos que eran los hombres, que tardaban siglos en ligar. Antes de venir, había visto la película Ay Carmela e imaginaba al hombre español como el soldado republicano que aparecía al principio de la cinta, preguntando a Carmela si podía calentarse las manos en su escote. Le encantó el descaro del soldado, influido seguramente por la soledad de la guerra o la ginebra. Los hombres que Daisy conoció tardaban tanto en dar el primer paso, que ella misma tenía que preguntarles si les apetecía calentarse las manos. En eso, todo hay que decirlo, los brasileños son más rápidos y ya vienen con las manos calientes.
Después de esta primera impresión, donde asentamos la mirada en las diferencias cotidianas y las hacemos mayores de lo que realmente son, poco a poco, Daisy empezó a darse cuenta de lo que era realmente diferente, y a apreciarlo. Por ejemplo: la inmensa clase media española, y esa sensación de que aquí las diferencias sociales no son tan grandes. La primera vez que llamó un fontanero a su casa y él la trató de igual a igual, Daisy se quedó anonadada. En Brasil no era así, el clasismo imperaba. Aquí casi todos se trataban de tú a tú, y eso significa algo más que el simple uso o desuso de ciertos pronombres personales. Otra cosa que le impresionó a Daisy fue el sistema público de salud. Hace no mucho tuvo que ser operada dos veces por una hernia. En Brasil, Daisy jamás confió en la salud pública, y la privada, después de dos cirugías y varios días hospitalizada, sangraría de tal manera su cuenta bancaria que su mejor opción sería morir en la mesa de operaciones. Pero lo que más le chocaba, sin embargo, era la sensación de seguridad. Que cualquier latinoamericano me corrija si me equivoco, pero eso de regresar a casa de madrugada caminando por las calles y que no te pase nada… Eso es un lujo. No está pagado con dinero. Bueno, sí lo está. Esto ocurre en España justamente porque la gente tiene una mejor división del dinero, no hay tanto en manos de tan pocos como pasa en Brasil.
También es cierto que Brasil cambió mucho en esos años. 30 millones de brasileños salieron de la pobreza, el país pasó de deudor a acreedor del Fondo Monetario Internacional y es actualmente la sexta economía mundial. Daisy nunca tuvo ínfulas nacionalistas, sino todo lo contrario. Consideraba el nacionalismo como algo negativo, que impedía a los brasileños ver el país como realmente era. Pero estaba claro para ella que las políticas sociales de los últimos gobiernos le permitieron volver a tener orgullo de un Brasil que la desterró por falta de oportunidades. Por eso, mientras veía el catastrófico noticiero de la tele española en el bar cerca del registro, Daisy pensó en Brasil y en España, en cómo han cambiado las cosas estos últimos años. Y encontró un símil entre los dos. Algo que le aterrorizó.
Hace 12 años, Daisy se fue de un país en crisis, gobernado por neoliberales que priorizaban las medidas económicas por encima de las sociales y que creían en un desarrollo dependiente de los países más ricos de la zona. Un país que llevaba a cabo una fuerte política de privatizaciones y que consideraba las inversiones en salud y educación como meros gastos públicos. Se creía y se decía que la administración privada sería más eficaz que la pública. Sin embargo, la misión de cualquier empresa privada es obtener beneficios, lo que en demasiadas ocasiones prevalecía sobre el bienestar de los ciudadanos. Daisy se fue de un país que ya no creía en su clase política y donde la corrupción imperaba impunemente, ya que muchos de los procesos judiciales a los corruptos, como se decía en Brasil: terminaban “en pizza”. Algo termina en pizza cuando se habla mucho, no se llega a ninguna parte y después, ya cansados, los interlocutores piden una pizza. Durante mucho tiempo Daisy creyó que el propio Brasil terminaría en pizza, y justamente por eso partió. Se fue de un país que no juzgó los crímenes cometidos durante la dictadura, dejando impunes las torturas y asesinatos sufridos por más de 20.000 presos políticos. Un país cuya ya escasa clase media desaparecía, absorbida por una galopante crisis social. Un país cuyo gran triunfo nacional era ganar mundiales de fútbol.

Se fue de un país en crisis, donde los  neoliberales  priorizaban las medidas económicas por encima de las sociales
De alguna manera, y sin saber muy bien cómo, al aceptar la nacionalidad española, Daisy pensó que estaba regresando a este mismo país.
Carla Guimarães es escritora, guionista de televisión y de cine.

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Resgatados pela Eurocopa

Mais do que crise ou recessão, as palavras do momento por aqui são "Resgate Económico". 
Rapidamente: o sistema bancário espanhol foi resgatado pelo Eurogrupo, com um financiamento em forma de empréstimo de €100 bilhões. A partir de agora, a Espanha está baixo supervisão, não só da Comunidade Européia, mas também do FMI. Deixamos de ser um país soberano, pelo menos economicamente e teremos que prestar contas periódicas à Comunidade Européia (recomendo o Blog da Karla Mendes, no Estadão).

Tudo isso aconteceu neste final de semana: o rumor apareceu na sexta-feira, apenas uma semana depois do presidente Mariano Rajoy garantir a todos os espanhóis, pela televisão, que a Espanha não seria resgatada. No sábado de manhã o Ministro da Economia deu uma coletiva de imprensa confirmando que tínhamos aceitado a "ajuda econômica oferecida pela Comunidade Européia". Luis de Guindos não utilizou a palavra "resgate" e insistiu - em outra palavras - que a Espanha tinha tido "muita sorte", já que a Comunidade Européia fez uma oferta irrecusável para apoiar a nossa economia. De Guindos também disse que Rajoy não falaria com a imprensa, pois o presidente estava viajando à Polônia para ver a estreia da Espanha na Eurocopa. Em plana crise. No meio do que muitos jornalistas chamaram de pior momento económico do país desde a Transição pós-Franco.

Claro que isso gerou histeria coletiva e o presidente teve que voltar láááááá da Polônia pra dar uma entrevista e uma explicação aos espanhóis. Depois, Rajoy voltou à Polônia para, como a maioria dos espanhóis, ver a Seleção Espanhola empatar com a Itália.

A teoria da conspiração diz que tudo já estava planejado. Eles já tinham calculado tudo minuciosamente e o anuncio foi feito, de propósito, um dia antes do começo da Eurocopa. Com isso, eles abafariam o caso e desviariam a atenção da população.

 


 No sábado, muitas pessoas ficaram horrorizadas com a palavra "resgate". No domingo tinha fila pra comprar jornais na banca. Lá pelas 16hs desse mesmo domingo, pouco tempo depois da declaração do Rajoy, a maioria das pessoas esqueceu toda a história que eu contei e foram para os bares e praças, vestidos de vermelho, com a cara pintada e a bandeira em mãos, no auge do seu patriotismo, para gritar: "Yo soy español, español, español" - algo como "eu sou brasileiro, com muito orgulho..."
Lembrei do Brasil. Vi todo aquele espetáculo com tristeza. Me uni à teoria da conspiração. Lembrei do Julian Irusta. Pensei nas grandes manifestações populares que vivi na Espanha e me perguntei se todos aqueles ativistas também tinham se esquecido do restate económico e da política. Torci pela Espanha e pensei que não podemos estar condicionados pelos governantes, que o povo é soberano e merece seu divertimento. Entendi que esta é a desculpa que usamos para nós mesmos.... E que tem coisas que não mudam entre um país e outro.

Fonte: Pinterest do Julian

Esta semana vi no Facebook de algum amigo a imagem que publico no final deste post - e dei "like". Vi a publicidade da Coca-Cola na TV e me pareceu de péssimo gosto. Fiquei indignada, fiz um discurso demagógico na mesa do almoço, perdi o apetite e dei piti - apenas poucos minutos antes de começar os Simpsons e da gente tomar nossa anestesia diária de risada. E logo pensei: merecemos.






Mais posts sobre futebol e política:
O Real Madrid x Barça
A política local e seus vermes mundiais
Coisas que quem vem morar na Espanha nunca entenderá
A greve geral, os porteiros e as prostitutas


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Os bares de Madrid e a Taberna dos Conspiradores

Uma das melhores coisas de morar em Madrid é a quantidade, variedade e qualidade dos bares que a cidade oferece

Antes da chegada da crise econômica que nos assola, Madrid contava com 14.658 bares: um para cada 415 pessoas. Isso fazia com que fôssemos o país com mais bares, restaurantes e cafeterias de toda a Comunidade Européia. Com a crise, muitos fecharam, mas o espanhol, pela sua própria cultura, não deixa de ir ali na esquina tomar sua cervejinha no final da tarde nem de sair pra jantar no final de semana.

À noite a Espanha é mágica. Todo mundo está na rua comendo, bebendo, fumando, gritando e dando risada. É uma das coisas que eu mais gosto daqui: as pessoas não ficam dentro de casa, a vida está nas ruas. Por causa da tal da crise, temos saído menos e dado preferência a lugares que oferecem bom preço e qualidade.

Nesse fim de semana fomos jantar na Taberna dos Conspiradores, um bar-restaurante extremeño que fica no Barrio de las Letras, zona boêmia bem no centro cultural da cidade, entre os Museus do Prado, o Reina Sofia e o Thyssen Bornemisza. Um lugar com decoração autêntica, sem firulas para turistas, nem luxo desnecessário. Um bar com comida boa, preço acessível e gente agradável.

A cultura extremeña é pouco conhecida internacionalmente e menos valorizada internamente do que deveria. Extremadura é uma comunidad autónoma (estado) que está ao sudoeste da Espanha, fronteira com Portugal. Sua capital, a cidade de Mérida, foi fundada em 25a.c. e declarada Patrimônio Cultural pela Unesco, graças à conservação de um importante conjunto arqueológico de construções romanas.

Teatro Romano em Mérida - Extremadura

Palco do Teatro Romano de Mérida

A Gastronomia Extremeña

Apesar desse "esquecimento" turístico, Extremadura é reconhecida nacionalmente pela qualidade da sua gastronomia, conservando algumas tradições rurais muito importantes, que lhe garantem variedade no cultivo e tradição nos cuidados com a terra.

Devido à sua geografia, que une amenas temperaturas durante todo o ano, com a passagem de alguns dos principais rios do país, essa região conta com agricultura de qualidade, além de prestigiados produtos como queijo, mel, vinho, azeite, jamón de bellota e embutidos, que levam um selo de qualidade com denominação de origem - reconhecido e respeitado em toda Espanha.

Entre os pratos mais conhecidos da gastronomia extremeña estão as migas (parecido com a farofa, mas feito com farinha de pão), os buñuelos (tipo de empanado), variedades de preparos de arroz com partes do porco e embutidos, os pimientos rellenos (normalmente de bacalhau ou carne picada) e algumas carnes de caça, como lebre, veado ou perdiz.

Por tudo isso, eu recomendo a Taberna dos Conspiradores. Lá, a gente pode sair um pouco da Espanha tão repetida nos roteiros turísticos e nas caricaturas mais tradicionais, sem gastar muito dinheiro.

Para duas pessoas

Duas claras con limón, uma taça de vinho extremeño - gentilmente acompanhados de uma excelente tapa (porção) de arroz com frango e embutidos de porco (morcilla, chistorra e linguiça). "Gentilmente acompanhado" significa: por conta da casa.

Uma chique salada de pato com abobrinha e figo confeitado, de primeiro prato
Buñuelos de bacalhau, de segundo
Carrillada (carne cozida no molho de verduras com vinho branco), para terminar
Os pratos vieram nessa ordem e - na verdade - eu teria parado já na salada e o Alberto, nos buñuelos. Quero dizer que os pratos eram grandes e além de saborosos, bem servidos.

Para quem está em Madrid, é um lugar muito recomendável. Para quem não está, fica a dica para quando puder vir.

Tendo em conta que estamos em tempos de crise, é importante ressaltar: o jantar nos saiu por menos de 20€ por pessoa e poderia ter sido bem menos se a gente não tivese pedido comida para três.

Tendo em conta a inflação dos preços na minha cidade natal, 37€ para duas pessoas jantarem e beberem é uma dica econômica. Para mim, é mais barato jantar bem em Madrid do que em Curitiba. Só para comparar, outro dia estive na capital do Paraná e pra tomar uma meia dúzia de cerveja e um par de caipirinhas num buteco da moda, pagamos, os mesmos Alberto e eu, nada mais nada menos do que R$ 79,00 - uns 30€ ao cambio do dia.



Editado 12/06, às 17hs
Recomendo dois sites para os amantes dos bares e delícias da gastronomia espanhola e/ou internacionais:
Eu conheço um lugar
Comer con los ojos

Já escrevi sobre este tema. Talvez te interesse este post:
A baixa Gastronomia - Da coxinha à morcilla

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A política local e seus vermes mundiais

Hoje me contaram (sim, estou lendo poucas notícias) que saiu na Veja (¡uy!) que o Lula pediu para adiar a investigação sobre o mensalão. Minha primeira sensação foi (desculpem a sinceridade) de nojo. Um nojo cru, puro e sincero. É difícil você estar há tanto tempo longe, vendo todo mundo falando maravilhas do seu país e saber que na verdade nada mudou. Simplesmente existe mais dinheiro por lá e pronto. Tem trabalho pra todo mundo e os ricos que investirem por lá serão ainda mais ricos. Depois que eles arrancarem toda a grana do país, pegarão suas coisas, euros, dólares, ienes e reais e explorarão outros mercados.

Legal né, Lula?

Se impressionar com isso é ingenuidade e se deslumbrar chega a ser feio; coisa de novo rico que fica de nariz empinado, se sentindo o melhor do que os outros, que são como ele era, só porque agora tem mais grana. O dinheiro infla o ego das pessoas. Sabemos que é assim e isso está acontecendo com muitos brasileiros. Apesar de ser compreensível é um pouco triste e bastante chato.

Mas por quê estou falando tudo isso?
Porque depois desse sentimento inicial de desprezo aos políticos do meus país e à passividade da sociedade em geral, li uma notícia sobre a Espanha que me parece ainda pior: Um diretor do Bankia tem direito à 14 milhões de indenização.

Nos dan por todos los lados, en todos los países, siempre. Indignarse es poco.


A maioria do pessoal nem deve saber, mas com a tal da crise na Espanha, um banco privado foi resgatado com dinheiro público. Ou seja: com a minha grana, meus impostos, meu salário, meu trabalho.

O Estado pagou 23,5 bilhões de euros para salvar um banco privado, que foi nacionalizado, gerando um custo médio de €1.300 por contribuinte e que não sabemos se algum dia vai gerar algum benefício público. Com tudo isso, esse mesmo banco vai pagar 14 milhões de euros para um ex-diretor. Ficou indignado? Então...

Isso nem é tudo. Estamos vivendo um recorte completo em todo o estado de bem estar: aposentadorias, educação, saúde pública.. Pouco a pouco tudo isso vai pro brejo. Com muito esforço, podemos entender os recortes, mas essa injeção em um banco privado, não. Imagina saber que parte dessa grana vai pra pagar a indenização de um dos caras responsáveis pela quebra da instituição.

Eu precisava escrever estes parágrafos porque precisava ser justa e mostrar pra mim mesma e para todos os brasileiros infelizes com as grandes injustiças do nosso país, que aqui, onde eles chamam de "primeiro mundo", tem uma grande quantidade de merdas iguaizinhas às que estamos acostumados a jantar durante o Jornal Nacional.

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A greve geral, os porteiros e as prostitutas

É a segunda greve geral que vivo na Espanha e dessa vez quase cheguei a vê-la, pois moro ao lado do trabalho e não uso o transporte público da cidade. Mas lembro muito bem da primeira - foi muito impactante para mim. Eu estava fazendo um curso fora da empresa onde trabalhava e tive que usar o metrô, que demorou muito para chegar. Os manifestantes faziam piquetes e senti um pouco de medo de que me dissesem alguma coisa por estar andando na rua, por não estar manifestando meu apoio a eles. Vi fábricas, lojas e restaurantes fechados e os trabalhadores segurando faixas e cartazes.

Naquela época eu trabalhava em um grupo de comunicação com postura bastante conservadora. Intereconomia era um dos alvos dos grevistas e naquele dia, o jornal La Gaceta nem sequer foi distribuído. Os piquetes impediram que os caminhões saíssem da gráfica.

Neste ano eu não posso dizer qual é o clima nas ruas, pois estou trabalhando e vendo tudo pela televisão. Não porque eu não apoie a greve, ao contrário: concordo com o quê os manifestantes e os trabalhadores dizem - apesar de estar contra os sindicatos.
Mas escrevo sobre a greve geral na Espanha porque é algo impressionante para uma pessoa que, como eu, vem de um país de apáticos que sempre diz que "sim" a tudo e não tem este espírito de coletividade para lutar pelos direitos de todos..

"O fracasso é um ponto de vista"

Esta manhã a oposição dizia que a greve foi um fracasso, com adesão de apenas 18 ou 20% da população. Você imagina uma manifestação na sua cidade em que 20% da população participe? Em Curitiba, cidade de onde venho, haveria mais de 50.000 pessoas na rua. Um amigo de lá me disse que na última manifestação contra a corrupção que ele foi não tinha nem 200 pessoas apoiando.

Por outro lado, os sindicatos dizem que mais ou menos 70% dos espanhóis aderiram à greve.

Foto publicada hoje no Twitter de @domigosanpedro, original de Gustavo Ribas. Mais e mais fotos aqui

Apesar de alguns distúrbios violentos e dos quase 60 presos (antes das 16hs), a greve é um direito e exercê-lo não está mal visto por aqui. Se respeita o "direito a fazer greve" ou o "direito a trabalhar" e isso foi uma das coisas que mais me chamaram a atenção. Na minha empresa, dias antes da greve, recebemos um e-mail do RH perguntando quem participaria da manifestação e quem trabalharia. Tudo bastante normal e sem pressão de nenhuma parte.

No Twitter, a apresentadora de um dos programas jornalísticos mais importantes do país, emitido pela televisão pública, explicava que hoje a TVE trabalhava com serviços mínimos: dois telediários emitidos ao longo do dia.

Por quê tudo isso? 

Existe uma motivação política que leva os Sindicatos a se posicionarem contra o governo. Mas os principais motivos da greve geral são as medidas austeras deste governo direitista com relação à política social do país (amigos residentes, me corrigam se eu estiver errada):
  1. Reforma Laboral
  2. Recortes na saúde pública
  3. Recortes na educação pública e diminuição dos salários de professores
  4. Possibilidade de privatição do Canal Isabel II, o serviço de água de Madri

Enquanto isso, a minha outra cidade, Curitiba, faz aniversário

São 319 anos e pelo menos os últimos 10, até onde minha memória alcança, são de desorganização, ignorância, marketing e corrupção. Tudo isso em uma cidade de quase 2 milhões de pessoas, onde muitos não têm acesso a serviços como saneamento básico e educação. Mesmo assim, o governo investe massivamente em publicidade para convencer todo mundo de que Curitiba é a Capital Ecológica, a Cidade Modelo do Brasil. Com tantos cartazes bonitos, os que têm educação e saneamento básico, parecem esquecer de que os demais são parte dessa mesma "cidade modelo".

Então, lá no "primeiro mundo brasileiro", só quem faz greve são porteiros e zeladores. Segundo a Gazeta do Povo, porteiros e demais funcionários dos condomínios de Curitiba pedem "reajuste de 15% e equiparação com os vencimentos dos profissionais do interior do estado". Como resposta, a presidente do Sindicato da Habitação e dos Condomínios, Liliana Ribas Tavarnaro, afirmou que não há condições para conceder reajuste, pois “condomínio não é empresa, não tem lucro”.

Enquanto a senhora Tavarnaro diz que condomínio não é empresa, a notícia que informa sobre a greve, acertadamente se refere aos zeladores e porteiros como profissionais e funcionários; portanto, pessoas que têm direito a exigir melhorias nas suas condições de trabalho - a escravidão acabou no Brasil lá por 1888 né? Mas parece que esqueceram de avisar à essa senhora que se ela não está disposta a pagar salários aceitáveis aos seus colaboradores, ela mesma pode abrir as portas do seu prédio e limpar o seu elevador. Tal e como fazem as pessoas nos países ela vai passar as férias com seu marido, achando tudo lindo, limpo e "exemplar".

Mas em Curitiba ninguém nem lê a notícia. Só se darão conta da greve quando não encontrarem ninguém para abrir as portas dos seus prédios. Na cidade modelo, quem não é modelo é invisível. Ou algum de nós vai se unir para apoiar a classe dos porteiros, que nem sequer são considerados funcionários pela própria presidente do Sindicato da Habitação e dos Condomínios?

 

E as prostitutas?

Na Europa, o direito à greve é utilizado até por aquelas que no Brasil são motivos de risadas, como as prostitutas. 

Ontem, as prostitutas de luxo fecharam as pernas e iniciaram um protesto para conseguir linhas de créditos às famílias carentes (!). Elas decidiram que não vão mais fazer sexo com banqueiros, com a intenção de "pressionar o setor" e querem que eles "cumpram suas responsabilidades sociais".

Os bancos, maiores responsáveis pela crise européia, parecem ter os seus dirigentes nos postos de trabalho pior vistos da atualidade. Ser filho da puta já não tem problema, elas têm dignidade.... e não a vendem para um banqueiro qualquer.


As prostitutas do "primeiro mundo" fecham as pernas e os porteiros da "cidade modelo" não abrem as portas. Enquanto isso, parte de Curitiba aplaude a sua própria hipocrisia e falta de educação, na celebração do seu aniversário.

Greve? O Brasil parece ter problemas chiques demais para se preocupar com política, recortes púbicos, direitos sociais ou educação. Na minha cidade no sul do sul do mundo, estão mais ocupados em exibir vídeos publicitários, enquanto deveriam estar lendo um livro para entender que criticar e se indignar é uma prova de amor muito maior do que maquiar problemas

Curitiba, orgulhosa de sua ascendência européia, não tem motivos reais para festejar seus 319 anos. Nossa modelo deveria aprender com  as prostitutas, com os porteiros e com os mais velhos (e a Espanha está dando exemplo hoje), que exigir dignidade, respeito e qualidade de vida para todos sim é um motivo para comemorar.

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Quanto você ganha?

Em linhas gerais, os brasileiros e os espanhóis são culturalmente bem parecidos. Temos alguns pontos diferentes, como o temperamento, que do brasileiro é mais alegre. Mas no geral, brasileiros e espanhóis gostam de rir, comer, beber e estar rodeado de amigos e da família.

Mas tem uma coisa que é bem diferente e que, mesmo depois de 4 anos morando aqui, continua me chocando. É a pergunta "quanto você ganha?"
Não importa o nível de confiança, amizade ou intimidade que você tenha com uma pessoa. Que te perguntem "quanto você ganha", "quanto você paga de aluguel" ou "qual o salário do seu marido" é violento.

Todos os amigos que eu tenho na Europa estão na minha vida há não mais do que 4 anos. Construí relações sólidas que levarei para sempre com espanhóis, chilenos, argentinos, equatorianos, venezoelanos, italianos e também com muitos e muitas brasileiras, incluindo curitibanos.

Muitos dos meus amigos do Brasil o são desde antes de eu saber falar direito. Tem os piás lá da rua, a amiga que estudou comigo no Viva Vida, gente que eu conheci no Tistu, muitos amigos do Positivo, da Faculdade, da Pós, das épocas dos namorados ou trabalhos antigos. Nenhum deles nunca me perguntou quanto eu ganhava. Eu não sei quanto a maioria deles ganha. Na Espanha, em meia hora de conversa, alguém pode te lançar a pergunta que me deixa gelada e sem resposta.

Veja bem, se trata de algo tão intrigante que me fez escrever um até um post! Eu sei o salário de alguns dos meus amigos no Brasil e também de alguns espanhóis. Em todos os casos, e incluo minha irmã, meus pais e meu namorado-marido, foram eles que quiseram, de maneira natural, me contar.

Quanto você ganha? Mas e o aluguel, quanto é? Juro que nunca vou entender o quê leva uma pessoa a perguntar coisas assim e de onde ela tira coragem para tal questionamento inquisitório.

Deixo aberto os comentários para que vocês lancem suas apostas. E não, por favor, não precisam incluir números. O quanto cada um ganha é problema seu.

Os brasileiros que são demasiado púdicos e se sentem incômodos ao falar do seu dinheiro, os espanhóis serão muito abertos com o tema ou esse pessoal do lado de cá, simplesmente, quer argumentos para fofoca? :)

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O Sorvete do ambulante da minha rua

Hoje no trabalho, eu ouvi, depois de muito tempo, aquelas gaitinhas de plástico que fazem: fluuuuulilllflululu! A típica gaitinha de bolso de vendedor de sorvete na rua. Me lembrei da minha infância e dos dias de férias no verão, quando todas as crianças saiam correndo descalças com moedinhas na mão ao escutar a gaita do tiozinho.

Lembrei do Maionese e do irmão dele, que sempre ganhavam um picolé extra, porque compravam uma bacia inteira de sorvete.


Lembrei que o vendedor sorteava um picolé, jogando-o para cima e todo mundo saía correndo para pegá-lo. Dependendo do vizinho que conseguisse, o sorvete era dividido com todo mundo.


 Lembrei dos sabores: maracujá, morango, abacaxi, uva, milho verde e os mais caros: mini-saia e esquimó. Esses a gente só podia comprar às vezes, porque normalmente as moedas não eram suficientes. O mini-saia se chamava assim porque a metade de cima era de creme e a de baixo era de alguma coisa rosa choque. O Esquimó era de alguma coisa branca, com uma casquinha de chocolate por cima. Comprar o Esquimó era quase sinônimo de status na nossa rua e tinha que dar um pedaço pra todo mundo.


Recordei tudo isso porque aqui não tem ambulante, praticamente não existe comércio informal e as crianças não saem na rua correndo descalças. 
Tampouco ficam amigas do vendedor de sorvete, comem sonho do carro do sonho que vai passando para a freguesia, ou curau de milho cozido. Aliás, essas coisas nem existem por aqui.


Aqui é tudo diferente. Tudo é industrial e tudo está controlado. Mesmo que o desemprego esteja chegando aos 25%, o Estado não deixa ninguém abrir um postinho de algodão doce na rua, nem de pipoca ou de cachorro quente. A rua é de todos, mas não é de ninguém. Existe liberdade e a liberdade não existe.

Ninguém aqui quer sair para vender picolé na rua e nenhum pai, em sã consciência, deixaria seu filho tomar um sorvete "de água de esgoto", como diria o "S"Ernesto.


Aqui tudo é melhor, mas mais chato. Tudo está certo e tudo está feito. Aqui nem sequer  sabem do quê eu estou falando, porque muitas vezes não entendem minhas palavras. Aqui eles falam de nostalgia e provavelmente não entendam o que significa 
saudades....